Mejora el poder de compra del agro, pero persisten brechas
Un informe de CONINAGRO mostró una mejora en la capacidad de inversión de la agricultura y la ganadería durante julio, aunque varias relaciones entre productos y bienes de capital continúan por encima de sus promedios históricos.
Un informe de CONINAGRO mostró una mejora en la capacidad de inversión de la agricultura y la ganadería durante julio, aunque varias relaciones entre productos y bienes de capital continúan por encima de sus promedios históricos.
La capacidad de inversión del sector agropecuario mostró una mejora durante julio de 2026, principalmente en la agricultura y la ganadería vacuna, aunque persisten diferencias importantes entre actividades y varias relaciones de precios continúan siendo más exigentes que sus promedios históricos.
Así surge del informe mensual de CONINAGRO, que analiza el poder de compra de siete productos clave de la producción argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate.
El indicador permite evaluar cuántos kilos, toneladas o litros de cada producto son necesarios para acceder a distintos insumos, costos e inversiones, entre ellos maquinaria, camionetas, fletes y herbicidas. De esta manera, el estudio busca monitorear la evolución de las relaciones entre precios y costos y aportar una referencia sobre la competitividad de las distintas actividades.
Durante julio, el comportamiento fue heterogéneo. Mientras la ganadería vacuna y los principales granos mejoraron su poder de compra frente a un año atrás, la lechería y algunas economías regionales registraron un deterioro.
Mejor relación para maquinaria y camionetas
La ganadería vacuna fue una de las actividades que presentó una mayor mejora. Para adquirir una camioneta Hilux 4×4, se necesitaron 11.238 kilos de novillito, un 22,5% menos que en julio de 2025. La relación también se ubicó 6.850 kilos por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Entre los granos, la soja presentó la mejor relación para acceder a una pick up: fueron necesarias 107 toneladas, un 20% menos que un año atrás y un 10% por debajo del promedio quinquenal.
El trigo también mejoró su poder de compra, con una necesidad de 170 toneladas para acceder al mismo vehículo, un 5% menos interanual. En el caso del maíz, se requirieron 191 toneladas, un 6,5% menos que en julio de 2025 y un 5,5% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El escenario fue diferente para la lechería y la yerba mate. Para comprar la camioneta, el sector lechero necesitó 99.755 litros, un 5% más que un año atrás, mientras que en yerba mate se requirieron 202 toneladas, un 35% más interanual y un 41% por encima del promedio histórico.
En maquinaria agrícola también se observaron mejoras. Para adquirir un tractor, la ganadería necesitó 44.725 kilos de novillito, un 22% menos que en julio de 2025. La soja, por su parte, requirió 424 toneladas, 101 toneladas menos que un año atrás, aunque la relación todavía se ubicó un 11,5% por encima de su promedio histórico.
En las cosechadoras, el maíz necesitó 2.263 toneladas y el trigo 2.020 toneladas. Ambos productos mejoraron frente a julio de 2025, aunque todavía se encuentran por encima de sus respectivos promedios históricos.
Acceso a la tierra: diferencias entre actividades
El acceso a la tierra también presentó comportamientos contrapuestos.
En la zona maicera, una hectárea demandó 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que un año atrás, aunque todavía un 27% por encima del promedio de los últimos cinco años.
En cambio, la relación fue más desfavorable para el maíz y el trigo. Una hectárea requirió 99,5 toneladas de maíz, un 2% más interanual y un 33% por encima de la media histórica. En trigo, fueron necesarias 88,8 toneladas, un 3,5% más que en julio de 2025 y un 39% por encima del promedio quinquenal.
La ganadería volvió a mostrar una situación más favorable. En la zona de invernada, acceder a una hectárea demandó 3.168 kilos de novillito, un 8% menos que un año atrás y un 3% por debajo del promedio histórico.
En la zona de cría, la compra de una hectárea requirió 738 kilos de ternero, un 17% menos interanual y un 12% por debajo de la media quinquenal.
La lechería, en tanto, volvió a ubicarse entre las actividades con mayor deterioro: se necesitaron 28.120 litros de leche para acceder a una hectárea, un 24% más que en julio de 2025 y un 37% por encima del promedio de los últimos cinco años.
La reposición de hacienda sigue siendo exigente
El informe también advierte sobre un escenario más exigente en la reposición de hacienda, especialmente para los productores agrícolas que utilizan granos para recomponer sus rodeos.
Para comprar un kilo de ternero fueron necesarios 1,37 kilos de novillito, un 7% más que un año atrás y un 5% por encima del promedio histórico.
En el caso de la agricultura, la brecha fue aún mayor. Reponer un kilo de ternero demandó 13 kilos de soja, un 11% más interanual y un 45% por encima del promedio histórico. Con maíz, la exigencia alcanzó los 23 kilos, un 29% más que en julio de 2025 y un 52% superior a la media quinquenal.
La lechería fue la excepción en este segmento. La reposición de una ternera R.C. demandó 2.133 litros de leche, un 1,5% menos que un año atrás y un 17% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
En síntesis, el análisis de CONINAGRO muestra una mejora interanual en el poder de compra de los principales granos y de la ganadería, aunque el panorama todavía presenta desafíos: en varias inversiones, los productores continúan necesitando entregar más producto que lo que marcaban las relaciones promedio de los últimos cinco años.






