El INTA desarrolló dos nuevos cultivares de colza
Un equipo de investigación del INTA presentó dos nuevas variedades de colza de tipo primaveral: Juana INTA y Floriana INTA.
Estos materiales se destacan por su alto potencial de rendimiento, excelente calidad de materia grasa y un comportamiento sanitario superior frente a patógenos fúngicos.
En el marco del Programa de Mejoramiento Genético, el INTA avanza en la inscripción de nuevos cultivares que buscan responder a las demandas actuales del sistema productivo. Se trata de materiales primaverales con buen comportamiento en distintos ambientes de la región pampeana: Juana INTA, de ciclo largo y Floriana INTA, de ciclo intermedio a largo.
Lucrecia Gieco, coordinadora del programa de mejoramiento de colza del INTA, destacó que la selección de estos materiales fue el resultado de años de evaluación en redes de ensayos: “Realizamos ensayos comparativos en Oro Verde, Pergamino y Barrow durante varios ciclos agrícolas. Esto nos permitió confirmar no solo su alto potencial de rendimiento, sino también una alta respuesta a las siembras tempranas, estrategia clave para maximizar la productividad”.
En cuanto a las características específicas de los nuevos materiales, Gieco detalló que Juana INTA es un cultivar de ciclo largo, mientras que Floriana INTA presenta un ciclo intermedio a largo. “Floriana muestra una mayor plasticidad ante la fecha de siembra al tener un ciclo ligeramente más corto que Juana, lo que facilita su adaptación a diferentes esquemas rotativos”, explicó la especialista.
En línea con esto, Gieco indicó que uno de los pilares en el desarrollo de estos cultivares ha sido la resistencia a enfermedades. “Ambos materiales fueron seleccionados por su buen comportamiento frente al cancro de la base del tallo (Plenodomus lingam), mediante rigurosos ensayos en invernáculo con inoculación artificial y evaluaciones en condiciones de campo”, indicó, y subrayó su excelente calidad en cuanto al contenido de materia grasa, un factor determinante para la industria aceitera.
“Particularmente, Floriana INTA ya cuenta con registro en Uruguay, donde hemos comprobado su excelente adaptación y muy buenos rendimientos en los sistemas productivos locales”, señaló Gieco.
Articulación para la llegada al productor
En el contexto actual de siembra, la correcta elección del cultivar adquiere un rol central para alcanzar buenos resultados productivos. La selección de materiales adaptados al ambiente y a la fecha de implantación permite optimizar el aprovechamiento de los recursos, mejorar la estabilidad de los rendimientos y reducir riesgos frente a condiciones climáticas variables. En colza, particularmente, elegir cultivares con adecuado ciclo y buen comportamiento sanitario resulta clave para acompañar estrategias como las siembras tempranas, que se posicionan como una herramienta fundamental para maximizar el potencial del cultivo.
Las variedades de colza del INTA son multiplicadas y comercializadas por la Cooperativa de Aranguren (COOPAR), en tanto Floriana INTA será comercializada por una empresa local en convenio con MegaAgro de Uruguay. “Estas alianzas estratégicas no solo garantizan la disponibilidad de semilla de calidad adaptada a las condiciones locales, sino que también dinamiza la cadena productiva del cultivo en la región”, ponderó Gieco.
Según las estimaciones del programa, se espera que estas dos nuevas variedades estén disponibles comercialmente a partir del año 2027. De esta manera, se sumarán a los materiales obtenidos anteriormente por el INTA, como Delfina INTA y Macacha INTA (en Argentina y Uruguay), y Guyunusa INTA y Floriana INTA (en Uruguay).






